10.3.09

Simbolismo

1 - Charles Baudelaire


Encontramos en la poesía de Charles Baudelaire un doble aspecto de interés; como ocaso del Romanticismo y como puente hacia la Literatura Simbolista y precursor de la poesía del siglo XX. Trabajaremos la poética de Baudelaire como precursora del Simbolismo en tres aspectos esenciales, siguiendo el enfoque, en parte de A. Balakian "El movimiento Simbolista":
a) En su concepción del "poeta";
b) en su concepción de la Poesía, y
c) en el delineado del perfil del Decadente, tan importante en la estética de la escuela y del movimiento finisecular que hemos llamado Simbolismo.
En su concepción del Spleen , asco de sí mismo, o hastío, Baudelaire se aleja del Romanticismo y se acerca a la poesía pos- romántica. Baudelaire vuelve sobre sí mismo para hundirse en la perversidad que lo llevará a la destrucción y a la muerte.
El primer aspecto en que nos fijaremos es entonces en ese concepto del Poeta que cambió decididamente la poesía occidental.
Mientras que la poesía de corte hugoniano concibe al poeta como un profeta que ilumina el porvenir, por lo tanto, su misión es sagrada, en Baudelaire el poeta es un ser sufriente y agobiado, que está rodeado de sordos oídos y pétreos espíritus.
En el poema LES PHARES encontramos ya un mundo nuevo: la poesía es testimonio de dolor y de la dignidad humana en medio del llanto. Si bien con el símbolo del Faro, retoma un tema de estirpe romántica acá aparece decididamente transformado: el poeta es un ser sufriente que puede además llegar a ser desafiante.
Baudelaire introduce en 1859 la palabra modernidad, captar en la ciudad la belleza hasta ahora no descubierta. Lo moderno es lo transitorio y lo fugitivo: el poeta debe sacar de lo eterno de lo transitorio. ¿En qué se convierte entonces el poeta, poco a poco desde Baudelaire? Creemos que hay en esta concepción un intento de reservarle al poeta un espacio privado, luminoso, que le permita descifrar las analogías del universo. Está pues fundando la actitud estetizante y aristocrática de los futuros torremarfilistas.
El poeta se transforma entonces en un decodificador del universo, un descifrador o intérprete visionario que ve allí donde los demás se encuentran perdidos. Por eso el dolor.
"Esas maldiciones, esas blasfemias, esos lamentos,esos éxtasis, esos gritos, esos lloros, esos Te Deum,son un eco repetido por mil laberintos;para los corazones mortales son un opio divino
Es un grito repetido por mil centinelas,Una orden que mil portavoces envían;Es un faro iluminado mil ciudadelas,Un llamado de cazadores perdidos en los grandes bosques
Pues es realmente, Señor el mejor testimonioque podemos dar de nuestra dignidadese ardiente sollozo que rueda a través de los siglos y que viene a morir a la orilla de vuestra eternidad"
En este texto de enorme belleza ya concibe Baudelaire al nuevo poeta contemporáneo: en potencia hay ricos elementos que conformarán ya la estética simbolista. Es un testimonio ardiente del concepto del poeta; se mueve en medio de la oscuridad para iluminar pero es maldito porque ve y sabe lo que no debería, y canta lo que no se quiere escuchar. Hay sufrimiento en cada uno de los hemistiquios que plasman el ritmo entrecortado del llanto, además con el discurso asindético. Esos cazadores son los poetas, y si entendemos etimológicamente la palabra Símbolo, en una de sus acepciones podemos ver que se asimila a "red" o malla para atrapar. ¿Qué atrapa el poeta? Debe traducir, atrapar los significados ocultos. La simbología de los "bosques" por ejemplo va a ser intensamente explotada por la imaginería simbolista, en tanto objetivación de lo inconsciente, de los laberínticos espacios interiores. En el pensamiento primitivo, la asociación entre el bosque y el peligro, lo misterioso e intrincado, llevó a que se rindiera culto a los dioses allí o se los ubicara como morada de ellos. Es el poeta el que, con su verbo, debe traducir los símbolos trascendentes en IMÁGENES que acerquen al hombre a lo sublime.El sufrimiento del poeta por encontrar el verbo, la fórmula del lenguaje evocador, es lo que sin embargo testimonia la dignidad del hombre, que pese a todo se sabe finito, se sabe mortal. Frente a la Creación el poeta encuentra sólo vestigios de la divinidad y busca plasmarlos en símbolos, en analogías que operen en el lector una suerte de encantamiento sublime..."opio divino". El poema transforma ese concepto del poeta como iluminado y lo perfila como hiperlúcido y sufriente de su condición.

Simbolismo

Esta escuela poética nación en Francia en la segunda mitad del siglo XIX, como una reacción en contra del Parnasianismo.

[Parnasianismo: movimiento literario también de la segunda mitad del siglo XIX que abraza la estética del arte por el arte en el plano social. Busca una belleza estática a través de una poesía descriptiva inspirada en motivos griegos y de la mitología clásica]

El simbolismo tuvo una influencia extraordinaria en toda la lírica europea posterior. El precursor del movimiento simbolista fue Baudelaire, y sus principales representantes fueron Verlaine, Rimbaud y Mallarmé.

Características del simbolismo

1. Los poetas buscan evocar impresiones, más que expresar ideas.
2. Sus imágenes, desprovistas de lógica originaron una poesía rebuscada y oscura.
3. Se proclamó una extrema libertad en la prosificación.
4. Representa una completa renovación poética. La inclinación hacia lo artificial y rebuscado, le valió el nombre de decadentismo.
5. Persiguió, ante todo, la música de las palabras.
6. Al contrario de la precisión de las descripciones, presenta el efecto de la evocación basada en la imagen: “no nombrar, sino sugerir”, dice Mallarmé.
7. El símbolo produce evocaciones o despierta la intuición del lector.
8. El símbolo se apoya en las correspondencias secretas de la naturaleza.

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