15.4.10

Texto teórico. Mundos posibles

Fernando Montesdeoca


Los escritores de literatura son exploradores de lo posible, pero no están solos, porque todas las artes exploran lo posible. ¿Y la ciencia? ¿Qué no explora lo posible? Pues sí, también, en parte. La diferencia está en que las ciencias imaginan qué es posible y luego buscan comprobarlo.
A la literatura, y al arte, no les interesa comprobar si lo que imaginan sucede en la realidad que vivimos todos los días.
Dicen que una vez estaba Picasso, un pintor cubista, ¿no?, en una inauguración de una exposición y se le acerca una señora (estaban enfrente de un retrato de una persona que ella conocía), y le dice, “oiga, pero no se parece”. Y Picasso, muy serio, se le queda viendo al cuadro un rato y luego le contesta: ¿no verdad...? Pero ya se parecerá, no se preocupe.
Claro, Picasso hacía retratos todos viajados, con los dos ojos del mismo lado de la cara, y la nariz pegada a la frente, por ejemplo. Él a lo mejor pensaba si sería posible deshacer las partes de una cara y volverlas armar como si estuviera hecha de formas geométricas y locas: exploraba posibilidades.
¿Pero entonces Picasso, y la literatura, dicen mentiras? No: no hay mentiras: los dos dicen grandes verdades.

Verdad o falsedad
Lo que sucede, hablando de la literatura, es que “...el discurso literario al crear mundos posibles, no se halla sujeto al criterio de verdad o falsedad..”[1], como dice Kenia Aubrey en un texto dedicado a ese tema. Esto quiere decir que te olvides de pensar si una historia literaria puede o no puede suceder en el mundo real. Lo que importa es que sucede en el mundo inventado por la historia. Es igual en el cine: no se trata de si en realidad Wolverine puede o no existir, o el adamantium, o los mutantes. Lo que importa es que en la historia contada todo eso sí existe. Eso es lo que quiere decir “explorar posibilidades”: crear un mundo en donde se explica como funcionarían las cosas si los mutantes, por ejemplo, fueran posibles.

Verosimilitud
Lo que es importante en la invención de mundos posibles es el concepto de verosimilitud.
La verosimilitud tiene que ver con la verdad (verus: verdadero, similis: semejante. O sea: parecido a la verdad). Pero no se refiere a la verdad de “afuera”, sino a la verdad de adentro del texto.
Por ejemplo, en la película X-Men Orígenes. Wolverine, existen los mutantes y todos sus locos poderes, pero no son seres mágicos, sino seres que adentro de la película se explican como un hecho biológico: la mutación. El adamantium lo obtienen de un meteorito, etcétera. Eso quiere decir que en ese “mundo posible” los hechos extraordinarios tienen una explicación científica y por eso se vuelven creíbles dentro de la historia. En cambio sabemos, por la historia, que en ese “mundo posible” no existen ni los duendes, ni las hadas, ni los ogros, porque son seres mágicos, y en ese mundo no existen los seres mágicos. Existen los seres extraordinarios, pero no son mágicos.
La verosimilitud entonces tiene sus propias reglas, y esas reglas las inventa el autor por medio de la misma historia que cuenta. La verosimilitud es la capacidad que tiene una historia de convencernos de que ese mundo posible sí funciona, porque todas sus piezas combinan entre sí. O dicho de otra manera, la verosimilitud es la correspondencia lógica de todos los elementos que intervienen en la invención de un mundo posible.

Mundo posible = Ficción
¿Y cuando la literatura sí se parece mucho a la realidad cotidiana, o mundo objetivo, como en una novela histórica? De todos modos se trata de un mundo posible, es decir, de un mundo inventado. Este mundo usa datos objetivos, más o menos reales, que sí ocurrieron, pero de todos modos se trata de un mundo posible, porque aunque los datos históricos sean ciertos, están presentados dentro del mundo de, por ejemplo una novela, que es un mundo posible.
Por eso muchas de las historias que cuentan las religiones antiguas son considerados hoy como mitología, y como literatura, porque cuentan mundos posibles. O dicho de otra manera, son ficciones.
Lo que hacen entonces los mundos posibles es describir, o “...redescribir la realidad según las estructuras simbólicas de la ficción"[2], según opina un filósofo del siglo XX que se llama Paul Ricoeur.
¿Y la verdad? La verdad dentro de la ficción tiene que ver con la manera en que somos todos nosotros. De eso trata la literatura, y por eso podemos identificarnos hasta con personajes totalmente irreales, porque a fin de cuentas tienen necesidades, como nosotros, se enojan, como nosotros, se sienten tristes y alegres, como nosotros; y todo esto, sí es verdadero: nos dice: así somos los seres humanos. Por eso “...la ficción, al representarnos lo irreal, nos lleva a lo esencial...”[3]

Mundo narrado
Un mundo narrado es la presentación de un mundo posible contado en forma de historia por medio del lenguaje.
¿Qué elementos necesita una historia para contar un mundo posible? Necesita
el tiempo y
el espacio, que es donde suceden
las acciones de los personajes,
y necesita de alguien que la cuente:
el narrador;
pero el narrador no es el autor, no: el narrador es la voz que cuenta la historia
desde un punto de vista. El narrador puede ser un personaje, pero puede también ser una voz que no es ningún personaje.

También está la intriga. ¿Qué hace la intriga?: mueve la acción, porque la intriga es la necesidad de resolver un problema, o varios.

Y si hay intriga hay trama, o sea el conjunto de acciones o intentos para resolver el problema.
Y estos son los elementos que necesita un mundo narrado.
Con eso, se hace la literatura.


[1] Kenia Aubrey: “La relación entre el discurso literario y el discurso factual”, p.2.
[2] Ricoeur en Kenia Aubrey: “La relación entre el discurso literario y el discurso factual”, p.5.
[3] Íbid.

Retrato de Dora Maar / Picasso

No hay comentarios.: